¿Cómo afecta el VIH al sistema inmunitario?

El virus del VIH necesita células inmunitarias especiales, las células CD4, para multiplicarse. Las partículas del VIH presentes en su sangre buscan esas células CD4, y se introducen en ellas con facilidad porque encajan exactamente. Una vez dentro, el virus del VIH utiliza la célula CD4 como una especie de copiadora para multiplicarse. El virus del VIH obliga a las células CD4 sanas a producir nuevas partículas del virus. Finalmente, esa célula CD4 se abre y se daña tanto que muere. Las nuevas partículas del virus que se liberan vuelen a buscar una célula CD4. De esta manera, el ciclo se repite y más células inmunes se descomponen.

Su cuerpo trata de combatir la infección por el VIH de forma natural. Su sistema inmunitario reconoce las células del VIH y quiere atacarlas y destruirlas. Pero como el virus se multiplica tan rápidamente, se cometen errores y la copia siempre se ve un poco diferente. Eso se llama mutación. Las células inmunitarias ya no reconocen la partícula del virus y no la destruyen de inmediato. De esta manera la partícula del virus puede continuar multiplicándose sin ser molestada.

Cada día, miles de millones de nuevas partículas del virus se crean y miles de millones de células CD4 mueren. Esas células CD4, sin embargo, tienen un papel muy importante en el sistema inmunitario; controlan todas las demás células inmunitarias para que cada célula sepa exactamente qué hacer. Cuando mueren muchas células CD4, las otras células inmunitarias ya no saben qué hacer. Su sistema inmunitario ya no funcionará correctamente, por lo que ya no podrá defenderse contra los patógenos. Entonces se volverá más susceptible a los virus, bacterias u hongos comunes. Finalmente, incluso puede contraer infecciones de virus, bacterias u hongos que ni siquiera le harían daño. Esta situación recibe el nombre difícil de “infecciones oportunistas”. Oportunismo significa: actuar de acuerdo a las posibilidades de ese momento. Una infección oportunista es una infección que puede ocurrir en ese momento porque alguien tiene un sistema inmunitario reducido.

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